jueves, 1 de diciembre de 2011

La administración bajo los Borbones (Resumen)

 
Felipe V
La llegada de los Borbones al trono español en el año 1701 de la mano de Felipe de Anjou (Felipe V), supuso el comienzo del cambio en el sistema político-administrativo español que hasta entonces estaba vigente. Las instituciones más importantes en tiempos de los Austrias como por ejemplo los consejos, juntas y audiencias (es decir, organismos de gobierno no unipersonales) comienzan a perder poder, siendo absorbido este por los organismos unipersonales como los ministerios, que son importados de Francia.
    Las reformas en la administración española comienzan con Felipe V y encuentran el mayor exponente en los llamados Decretos de Nueva Planta (1707-1718), promulgados tras la batalla de Almansa (1707). Con ellos comienza la abolición de los fueros aragoneses y valencianos, imponiendo en estos territorios las leyes de Castilla al igual que la misma forma de gobierno de ésta (aun que en 1711 se autoriza a Aragón a conservar sus leyes municipales) y no es hasta 1716 cuando se introducen estas medidas en Mallorca y Cataluña. A partir de ese momento se suprimen los virreyes en esos territorios que pasan a ser gobernados por capitanes generales. Estos presidirían la Audiencia. A su vez los corregidores establecidos en las principales ciudades y villas serían elegidos por el rey.
    Por su parte Navarra y Vascongadas, debido a que habían permanecido leales a Felipe de Anjou durante la guerra de Sucesión, conservaron sus fueros e instituciones tradicionales.
    En el reinado de este rey se distinguen varias fases en cuanto a reformas se refiere. La primera se establece entre los años 1701-1724 y en ella los protagonistas son los ministros extranjeros enviados a España por Luis XIV.
    De 1713 a 1714 se inicia la reforma de los Consejos, aumentando el numero de presidentes y el de consejeros. Estas reformas fueron diseñadas por los ministros Orry y Macanaz, y una de las más importantes es la del Consejo de Castilla. La gestión administrativa fue trasladada de los Consejos a las Secretarías de Despacho Universal (que, grosso modo, cumplía las funciones de un ministerio) desarrollando un régimen de gobierno a través de estas. Sus titulares se reunirán a finales del siglo XVIII en una asamblea llamada Junta Suprema de Estado, que es considerada el primer Consejo de Ministros español (esto se verás más adelante). Se crea así una doble autoridad política: El rey por un lado y la Junta por otro.
    En principio las Secretarias son dos: Por un lado la dedicada a los asuntos de guerra y hacienda, a la cabeza de la cual se situará a José Grimaldo; y por otro lado la dedicada a cualquier asunto del tema que fuere, pero haciendo hincapié en la gestión de los asuntos eclesiásticos y de justicia. Esta cartera fue encargada al Marqués de la Mejorada.
    Al finalizar la etapa de los ministros franceses en 1714 llega a su fin esta división, ya que a partir de entonces las secretarías pasan a ser cuatro: Estado, Marina e Indias, Guerra, Justicia y Asuntos Eclesiásticos. En a la economía, se nombra un veedor general y un intendente universal asistido por un Consejo de Gabinete.
    Pero al ascenso de Julio Alberoni a la Secretaría de Estado en 1715 se inicia una nueva ola de reformas, fundiendo en una las secretarías de Guerra y Marina; suprimiendo al veedor general y transformando la intendencia universal en la Secretaría de Hacienda. Los asuntos de indias se distribuyen entre todas. Esta nueva etapa se inicia como ya se ha dicho en 1715 y concluye en 1719, con lo que Alberoni tiene tiempo de realizar numerosas reformas en las Secretarías. Tras la caída política de Alberoni, Grimaldo ocupa su puesto. Éste reforma de nuevo las Secretarias y las distribuye igual que durante el gobierno de los ministros franceses.
José Patiño
    Entre 1730 y 1734 se inicia la gestión administrativa de José Patiño, que ocupa todas las secretarías menos la de justicia, convirtiéndose así en un Ministro Universal, y siendo con él con el que culmina la administración borbónica, ya que inician su declive definitivo los consejos.
    En 1746 llega Fernando VI al poder y se inicia otra etapa de reformas que serán realizadas por tres equipos de ministros: Villarias y Ensenada; Ensenada y Carvajal y posteriormente los herederos de éstos.
Marqués de la Ensenada
    Villarias no acumula demasiados poderes, debido a que en su mayoría mucho más poder político recae sobre Ensenada que sobre él. Pero a la llegada de Carvajal, Ensenada y éste último se los reparten y acaparan todo el poder político.
    Pero es durante el reinado de Carlos III cuando se alcanza el culmen de las reformas borbónicas en España. En esta nueva etapa se distinguen dos fases: una con influencia de los ministros extranjeros y la segunda con ministros españoles, entre los que se destaca Floridablanca.
Esquilache
    La primera fase se encuentra entre los años 1759-1776 y estuvo gestionada por Esquilache y Grimaldi. Esquilache ocupaba la secretaría de hacienda y a la destitución de Wall de la secretaría de estado en 1763 ocupó su puesto Grimaldi.
Conde de Floridablanca
    Debido a la antipatía que el pueblo profesaba a Esquilache (como se pudo ver en el motín que lleva su nombre y del que fue causa), Carlos III se vio en la necesidad de cambiar a los principales secretarios y sustituirlos por españoles como por ejemplo Muzquiz (Secretario de hacienda), Gregorio Muniain (Secretaria de guerra) y el conde de Aranda (presidente del consejo de castilla). Y a la retirada de Grimaldi de la política entra Floridablanca a ocupar su puesto. Éste acumulará varias secretarías y creará la Suprema Junta Ordinaria y Perpetua del Estado que es el precedente de la Junta Suprema de Estado, institucionalizada en 1787 y que contaba con dos funciones: en ella se deliberaba sobre los asuntos de interés ministerial y sobre conflictos de competencias entre los ministros, consejos y otros tribunales. El papel de mayor responsabilidad correspondió a Floridablanca entre los años 1787 y 1792.
    A la caída de Floridablanca de la secretaría de estado, ésta pasó a manos de Aranda y más tarde de Godoy.

    En cuanto a la administración territorial, los Austrias, como se ha dicho muchas veces en clase, respetaron los organismos de gobierno en los diferentes reinos conquistados, pero a la llegada de los Borbones comienza una etapa de centralización en toda España. Los cambios más importantes son la implantación de las provincias en lugar de los corregimientos. Los antiguos virreinatos pasan a ser ahora provincias gobernadas por un Capitán General, por lo que son conocidos como capitanías generales.
    Gracias a los Decretos de Nueva Planta se instauran en los territorios de la corona de Aragón, Mallorca, Cataluña y Valencia los corregidores, que ya existían en Castilla. Éstos se dividían entre corregidores de letras (que conocían el derecho) y “de capa y espada” (militares). Entre ellos se estableció una jerarquía en la que se podía ascender gracias a la veteranía y al mérito.
    También fueron introducidos los intendentes, que en principio se encargaban de regir un territorio tras su conquista y era un cargo sólo con funciones militares, pero terminó asumiendo otros papeles. En 1718 fueron institucionalizados definitivamente y comienzan a concentrar un gran poder, por lo que en 1721 las intendencias en los lugares en los que no existía regimiento militar fueron suprimidas. Ya en 1749 volvieron a pertenecer a toda la nación, al igual que en 1718, haciendo que la administración provincial girara en torno a los intendentes.
Carlos III
    En la administración local existía una gran disformidad respecto de una corona con otra. En ella se impuso el modelo castellano. Se nombraba un regidor que presidía la asamblea local y una acalde mayor que le asesorara. Con la llegada de Carlos III se llevó a cabo un proceso “democratizador” de los municipios, estableciendo un Procurador Síndico y Diputados del Común, elegidos para representar las clases populares. También surgen los alcaldes de barrio, elegidos por los vecinos del barrio y que tenían función de hacer cumplir el orden en su jurisdicción.







Daniel San Miguel Gamero

lunes, 28 de noviembre de 2011

El Palacio Real de Madrid

En las clases hablamos mucho de los reyes de la historia de España y por eso me gustaría hablar de la residencia de algunos de estos reyes españoles en tiempos anteriores, que es el Palacio Real de Madrid. En mi opinión el palacio es el lugar de interés más interesante e importante de Madrid, porque es el Palacio Real más grande de Europa y también forma parte del patrimonio nacional de España. Por eso la semana pasada fuí a visitar el palacio. A mí me pareció grandísimo (¡tiene más de 3.000 habitaciones!), pero sobre todo muy bonito e imprescionante.

Entonces el Palacio Real es la residencia oficial del rey de España, aunque hoy en día no está habitado por los reyes actuales, sino que es utilizado para ceremonias oficiales. En el siglo IX el reino musulmán Mohamed I construyó una fortaleza para defender Toledo del avance de los cristianos. Más tarde los reyes de Castilla utilizaron la fortaleza, hasta que en el siglo XVI se transformó en el Antiguo Alcázar. Carlos I y su hijo Felipe II convirtieron la fortaleza en residencia permanente de los monarcas. Pero en el año 1734 fue destruido por un incendio y Felipe V mandó construir el palacio actual al mismo lugar que el anterior. Las obras se realizaron entre los años 1738 y 1755 y toda la construcción se hizo sin madera, para que ningún incendio pudiera destruir el palacio otra vez. En el año 1764 Carlos III fue el primer monarca que estableció su residencia en el palacio y el último monarca que vivió en el palacio de manera continua fue Alfonso XIII.

Lo que más me llamó la atención fue la decoración interior del Palacio Real, porque destaca por su riqueza artística. Para la decoración se utilizaron ricos materiales, como mármoles, estucos y madera de caoba en puertas y ventanas. También se encuentra muchas obras importantes de arte en el palacio, como las pinturas de Velázquez y de Goya y los frescos de por ejemplo Mengs. A mí me parece un dato interesante que la decoración y la distribución de cada sala ha ido cambiando con el paso del tiempo según los diferentes estilos artísticos de cada momento y también de esta manera adaptándose a las necesidades de los reyes que vivieron en el palacio en ese momento.

martes, 22 de noviembre de 2011

EL TRATADO DE UTRECHT




El tratado de Utrecht ponía el fin de la Guerra de Sucesión en España que fue un conflicto internacional por la sucesión al trono de España tras la muerte de Carlos II y empezó en el año 1701. España firmó el Tratado de Utrecht el 11 de abril de 1713 y con esta firma obtuvo solo pérdidas. Austria y Francia continuaron en guerra hasta la Paz de Rastatt (1714). Cataluña y Baleares siguieron la guerra, por su cuenta, contra las tropas de Felipe V (cayendo Barcelona en 1714 y Mallorca e Ibiza en 1715). En el Utrecht Felipe V es reconocido como el rey de España y de las Indias y renuncia a la posible herencia de la Corona de Francia pero ya no tiene las posesiones europeas de Flandes e Italia. Los países como Inglaterra y Austria obtuvieron los territorios que pertenecieron a España. Inglaterra retenía la isla de Menorca y la plaza de Gibraltar, ganadas en combate. Inglaterra fue la gran beneficiada de Utrecht. De Francia obtenía también tres territorios americanos: Terranova, Nueva Escocia (Arcadia) y territorios en la Bahía de Hudson. Austria se quedaba con todas las posesiones españolas en Centroeuropa: Milán, Nápoles y Cerdeña en Italia y los Países Bajos españoles. El duque de Saboya ganó Sicilia, que luego cambia por Cerdeña, junto con el título de rey. La Paz de Utrecht conseguía el deseado equilibrio entre las potencias europeas. España quedaba limitada a la Península y los territorios de Ultramar y Francia perdía el poder hegemónico, persuasión e influencia. Austria salía de Utrech muy reforzada y sorprendida poque nunca había esperado poseer tantos territorios en Italia y Saboya y Prusia. Entonces por fin podemos decir que el Tratado de Utrecht planteó en Europa un nuevo orden internacional, regido por la idea del "equilibrio" de poderes. Supuso el fin definitivo del Imperio español de los Austrias y el inicio de la hegemonía de Gran Bretaña.

sábado, 19 de noviembre de 2011

El clero durante el Antiguo Régimen.

El clero constituyó una de las clases privilegiadas durante el Antiguo Régimen junto a la nobleza. Como clase privilegiada contaba con numerosos privilegios: leyes propias,administraban su propia justicia,no pagaban impuestos,ostentan cargos públicos, y además reciben de manos del tercer estado un impuesto conocido como diezmo. El diezmo consistía en la entrega  del 10% de la cosecha por parte de los campesinos al clero.
Por su parte,también poseían numerosas tierras y bienes ,que en su inmensa mayoría, no eran trabajadas y no podían ser vendidas (las denominadas "manos muertas") Esto, años más tarde de la Revolución Francesa, y debido a los aires de cambio provenientes de Francia, se intentó solucionar con las denomindas desamortizaciones.

En el interior del clero del Antiguo Régimen podemos diferenciar una división:
   - Alto Clero: compuesto por obispos,cardenales etc...
   -Bajo Clero: compuesto por los monjes y los abades.
Estos últimos, aunque gozaban de los privilegios de los primeros,no poseían tantas riquezas y además,provenían de un estamento inferior,mientras que el alto clero era casi todo,gente de familia noble.

El papel jugado por el clero fue muy importante durante este periodo de tiempo,ya que por una parte mantenía al pueblo sometido por el miedo y por otra parte,gracias a este sometimiento ratificaba el poder del rey,el cual se consideraba un cargo de origen divino.

Como se ha mencionado anteriormente,el clero, junto a la nobleza, formaba parte del estamento privilegiado.Sus miembros poseían una gran riqueza patrimonial en forma de bienes como iglesias,palacios y una cantidad enorme de tierras.Además de recibir importantes rentas en forma de donaciones y limosnas.
Un factor muy importante a destacar,fue el gran poder ideológico que ejercían, unido a su prestigio social.
Un elemento que marcó en profundidad a la sociedad del Antiguo Régimen,fue la monopolización de la educación por parte del clero, que estableció unas líneas muy limitadas de acceso a la educación.

 En definitiva,el clero constituía un grupo heterogéneo que englobaba en su seno desde cardenales y otros altos dignatarios(hijos segundones de la nobleza) a humildes curas rurales cuyas condiciones de vida eran similares,en ocasiones, a las de sus feligreses.




 Por Patricia Domínguez Martínez

jueves, 17 de noviembre de 2011

EL PALACIO DE EL PARDO

La semana pasada visité el Palacio Real de El Pardo que se situa en el Real Sitio de El Pardo en el entrono del monte de El Pardo al norte de Madrid. Se construyó en el siglo XVI durante el reinado de Felipe II sobre la estructura de un pequeño castillo (siglo XV) hecha para Carlos I y depués en el siglo XVIII se formó a su aspecto actual con las reformas y ampliaciones, a instancias del rey Carlos III, por el arquitecto Francesco Sabatini. La construcción, decoración, arquitectura y pinturas de este palacio es magnífica tanto en su exterior como en el interior. Durante el reinado de Felipe II se conserva un techo pintado por Gaspar Becerra, y de Felipe II las pinturas como las realizadas por Carducho y Cabrera. Lo que más me fascinó, fue la colección de tapices del siglo XVIII en la que se encuentran cinco de las series más conocidas de Francisco de Goya. Su arte para mí es impresionante. Creo que la pintura dentro del palacio es muy destacable. Durante el siglo VII desaparecieron muchas obras importantes por el incendio. Los cuadros con la mayor importancia y que se exiben el Palacio son el Retraro de Isabel la Católica, de Juan de Flandes, y el Retrato de Don Juan José de Austria a caballo, de José de Ribera. Cuando acabó la Guerra civil española, en el Palacio se instaló el Jefe del Estado, el General Francisco Franco. Durante los años 1939-1975 fue el centro de la mayoría de las grandes decisiones políticas españolas. Desde el año 1983 ha sido adecuado como residencia de Jefes de Estado extranjeros en visita oficila. Puedo mencionar también que alrededor del Palacio Real se encuentra un conjunto monumental, promovido por la monarquía española, en el que destacan los siguientes edificios: La casita de El Príncipe y La Quinta del Duque del Arco. El primer monumento fue construido en los tiempos de Carlos IV para pasar los días no formales en tranquilidad. Se concebió como pabellón sencillo con jardín. Según la atmosféra que tiene esta casita me parece que los reyes y sus mujeres pudieron relajarse bastante cuando pasaban el tiempo allí. A mí me parece este monumento histórico importante no solo por su plena historia pero también porque contiene el arte importante e interesante y por eso está lleno de los turistas y las personas atraídas por la pintura y la arquitectura. Pienso también que es visitado por la historia conectada con Franco, porque la gente extranjera quiere saber donde y como vivía este dictador.

lunes, 14 de noviembre de 2011

El papel de la ciudad en el mundo americano

La ciudad jugó un papel fundamental en América desde el punto de vista político, económico, urbano, social, religioso…

Debemos empezar situándonos en el contexto histórico. Como sabemos, Colón llega en una expedición a “Las Antillas” el 12 de octubre de 1492 y a partir de 1502 comienza el asentamiento en las islas y también en territorio del interior del continente.
Os sonarán nombres como Hernán Cortés, Pizarro o Valdivia, que fueron conquistando territorio sin prácticamente oposición y sometiendo a la población a su paso.
Así, a mediados del siglo 16, los españoles controlaban la mayor parte de los grandes imperios: azteca, maya e inca.

La monarquía española, mandó organizar jerárquicamente el territorio conquistado para controlarlo mejor y por ello se crearon una serie de instituciones como:
- Los virreinatos: el de Nueva España y el de Perú. Los virreyes (el alter ego del rey) asumían la representación personal del monarca y ejercían poderes de gobierno.
- Las gobernaciones: subdivisiones de los virreinatos con funciones administrativas y jurídicas, al frente de estos se situaban los gobernadores.
- Las audiencias: tribunal de justicia.
- Los cabildos: (en un ámbito inferior) era un concejo dirigido por un alcalde.
Es con esta división jerárquica como se entiende la ciudad como un instrumento de poder.

Uno de los motores que impulsó la rápida ocupación del territorio fue la búsqueda de minerales, por esto es primordial la función de las ciudades mineras y también las portuarias. Serán bases de aprovisionamiento, enclaves comerciales y encargadas de hacer llegar al resto del mundo estas riquezas. También destacan las ciudades agrícolas, puesto que exportarán muchos productos del Nuevo Mundo (tabaco, patata, café o maíz) que ayudarán a otros países a sobrellevar la crisis posterior.

No podemos olvidarnos de la ciudad como punto de concentración cultural. Esto provocó un gran enriquecimiento de la lengua, un intercambio de costumbres, la aparición del mestizaje y la curiosidad de ampliar el conocimiento, que impulsó el avance de distintas ciencias, como la geografía, la química o la botánica.

Otro factor decisivo de las ciudades es la distribución urbana de forma jerárquica que se llevó a cabo, porque marcaba un claro objetivo de conservación del poder.
Construir la ciudad fue un proceso largo, siguiendo un modelo general, encontramos que como núcleo principal se sitúa la plaza mayor, a su alrededor los edificios de la oligarquía social, como la casa del cabildo, la iglesia, algún mesón o la cárcel. A partir de la plaza mayor, se distribuye el resto de calles. En los barrios que se situaban a continuación es frecuente encontrar algún convento, centros educativos y también hospitalarios. Posteriormente se localizan las residencias de los ciudadanos que eran de menor clase social a medida que avanzamos hacia la periferia.


La conclusión que sacamos de este epígrafe, es que las ciudades constituyeron un enclave fundamental en el mundo americano entre los siglos XVI y XVII.

domingo, 13 de noviembre de 2011

SEGOVIA



El otro día visité la cuidad pequeña pero con mucha historia – Segovia. Segovia es cuidad muy bonita de Castilla y León. Su historia es muy plena que yo podía observar gracias a monumentos históricos, a la atmósfera y las calles en la cuiadad que son muy antiguas. El periodo más notable para Segovia era el periodo final de la edad media, donde Segovia colonizó un amplio territorio, sobre el que extendió su Comunidad con límites a ambos lados de la Sierra. También acogió una importante aljama hebrea quea l final hubo de confinarse en la Judería; se construyeron los monasterios y conventos notables del arte gótico que recibió la impronta; fue corte de reyes de la Casa de Trastámara y el 13 de diciembre de 1474 sus gentes fueron las que proclamaron la reina de Castilla a Isabel Católica. También me fascina que el primer libro en España se imprimió en Segovia en 1472 (El Sinodal de Aguilafuente). Lo que más me encantó fueron el acuaducto, la catedral que tiene tal belleza que se le denomina “ la dama de las catedrales“ y el alcázar, que es un castillo idílico. La catedral de Segovia es impresionante y su construcción empezó en 1525. Es una de las construcciones góticas más tardías en España (fue construida en este estilo pero en esta época ya estaba en España el estilo renacentista). Ahora no se puede entrar en todas las partes de la catedral, porque está en el proceso de la reconstrucción. Yo estaba también en Toledo, y es muy parecido a Segovia, porque cuando paseáis por las calles muy estrechas, viejas y mirais a los edificios y las casas antiguas con tanta historia no podeís sentir nada más que fascinación y encantamiento. Es totalmente diferente de Madrid y otras cuidades porque tiene algo especial – mucha historia que se puede sentir con la mirada. Me gustó mucho porque en mi país no hay este tipo de cuidades, entonces para mí es muy significativo y magnífico.